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El regreso de Roméo Langlois: una liberación ‘sui géneris’



Tal y como habían anunciado el domingo, las FARC liberaron al periodista francés Roméo Langlois quien terminó en su poder en medio de un combate de guerrilleros y unidades del Ejército que adelantaban operaciones antinarcóticos, el pasado 28 de abril. Lo que por supuesto no se había anunciado es que el operativo de la liberación iba a ser como ningún otro antes en el país: al menos una decena de guerrilleros de las FARC escoltaron al periodista en medio de las calles de la vereda de San Isidro, en el municipio de Montañita, Caquetá, al sur del país.

A su lado pobladores de todas las edades le daban con júbilo la bienvenida al periodista, mientras subversivos armados se confundían entre la población civil como en las épocas de los diálogos de paz en San Vicente del Caguán (2001-2002) cuando varios municipios fueron despejados de fuerza pública. Niños y ancianos se acercaban a tocar las armas de los guerrilleros, mientras algunos comandantes lucían uniformes diferentes al tradicional camuflado y más parecidos al del ejército israelí. Momentos previos a la liberación que comenzó a las 4:30 a.m. y se realizó por tierra y río sin el apoyo helicoportado que Brasil prestó en otras ocasiones, los guerrilleros hicieron requisas y retenes para acordonar el área donde Langlois sería liberado. Los civiles eran obligados a bajarse de sus carros antes de pasar hacia el casco urbano del municipio.

Aunque mediadores como delegados del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y Colombianos y Colombianos por la Paz a través de Piedad Córdoba fueron claves garantes de la liberación, no tuvieron el protagonismo que en otras ocasiones a excepción de Piedad a quien se le vio en gestos de camaradería con algunos guerrilleros, gestos que seguramente la pondrán como es usual en la picota pública del país. 

Es cierto que en toda liberación se exige el cese de operaciones militares para garantizar la integridad de los rehenes, pero lo sorprendente es que incluso en el fin del secuestro de connotados políticos, y de militares y soldados que estuvieron más en el recuerdo de las familias que en el del Estado, las FARC llegaban hasta cierto punto de la selva, entregaban a los liberados a la comisión humanitaria, conversaban con los mediadores y se internaban en la selva.

Lo que sucedió este miércoles en cambio fue una muestra del poder que las FARC mantienen en uno de sus fortines en el sur del país, Caquetá. Hubo tarima para leer manifiesto político por el 48 aniversario de la guerrilla, y además los campesinos aprovecharon para exponer sus quejas sobre las necesidades del caserío San Isidro, ante cámaras de la venezolana TeleSUR y agencias internacionales. En la vereda viven unas 100 familias que por años se han acostumbrado a convivir con las FARC, sin que necesariamente tengan un afecto ideológico por ellas. Pero es esa la lógica de la guerra: ante un fusil y la ausencia del Estado, no hay defensa que valga.

Langlois por su parte lució sano y sonriente tras 32 días de cautiverio en los que dijo le trataron “como un invitado”, y tras los cuales su herida en el brazo mejoró notablemente. Mientras portaba en su mano derecha una cámara filmadora en la que atestiguaba su propia liberación, habló con colegas a quienes les dijo palabras contundentes: “no necesitaba ser secuestrado para conocer el conflicto”.

El corresponsal de France 24 y Le Figaro defendió su decisión de acompañar al ejército en la operación antinarcóticos sobre la que aseguró que no era de gran importancia sino que se trataba de un “pequeño laboratorio que la gente utiliza para sobrevivir”. También fue enfático sobre una verdad de a puño que a muchos colegas les cae mal reconocer, pero que ha sido objeto de una reflexión de un lustro hacia acá porque los escritorios y la fuente oficial son el lugar desde donde se cuenta esta guerra colombiana: “más periodistas deberían cubrir el conflicto del lado de la guerrilla de las FARC”.

Langlois no se parecía en nada a los liberados de otras operaciones y las razones son obvias: de pasar un mes en la selva a siete años hay un trecho enorme, sin contar con que pese a que estuvo privado la libertad, el suyo no fue un secuestro convencional. Langlois fue hecho rehén en medio de la confusión de un combate en el que, dicen las FARC, lo tomaron como un prisionero de guerra. Este martes la guerrilla le pidió disculpas públicas al reportero por haber usado ese término. El colega para no exponer su vida en medio de las balas, se entregó y se identificó como civil, tal y como lo enseñan los manuales de corresponsalía de guerra

Nunca hubo una petición política ni económica para liberarlo, aunque en su momento las FARC propusieron hacer un debate sobre la libertad de prensa en el país, algo que resultó muy paradójico de exigir, mientras tenían a un periodista retenido. En el fondo lo que le pasó a la guerrilla al encontrarse a Langlois en ese combate, fue un golpe de suerte como aquel que tiene el  que descubre petróleo en un pozo abandonado: el episodio fue explotado políticamente al máximo pues Langlois es un francés que ha cubierto el conflicto desde todos sus ángulos y sus cámaras no iban a hacer un juicio a su organización. Aunque en el país galo su secuestro no tuvo la cobertura mediática esperada, el material que trae el reportero desde la selva tendrá lugar estelar en los medios franceses.

“Las FARC fueron respetuosas y de ellos no me puedo quejar”, son palabras que ningún rehén había pronunciado antes, más allá de que algunos como el exgobernador Alan Jara hubiese culpado al Estado de su plagio. La imagen de una guerrilla que se pasea oronda por un pueblo es sin duda un momento ‘sui géneris’ en la historia reciente de Colombia.

Jenny Manrique is a contributing blogger to AQ Online. She is a Colombian journalist and editor of Semana.com. Her Twitter account is @JennyManriqueC.

ABOUT THE AUTHOR

Jenny Manrique es una bloguera contribuidora para AQ Online. Ella es una periodista colombiana que ha escrito para medios como Semana, Votebien.com, El Espectador, Latinamerican Press y Folha de São Paulo. Actualmente trabaja como periodista freelance. Su cuenta de Twitter es: @JennyManriqueC.

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