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La Captura del Chapo Guzmán



El pasado sábado 22 de febrero de 2014, en el estado mexicano de Sinaloa, fue capturado en el puerto de Mazatlán Joaquín “el Chapo” Guzmán, el narcotraficante más buscado del mundo.

Nadie en su sano juicio podría estar en contra de su captura. Como líder del cartel de Sinaloa, se le achacan infinidad de muertes desde su fuga en 2001, además de ser el responsable de la introducción de gran parte de la droga que cruza la frontera hacia los Estados Unidos.

Sin embargo, la forma en que se llevó a cabo su detención ha generado muchas suspicacias, algunas sin fundamento y otras que mueven a la reflexión.

Lo que más extraña es el hecho de que el famoso capo estuviera acompañado tan solo por un guardaespaldas, además de su familia, siendo que era conocido que tenía un grupo de más de 300 personas para cuidarlo. Sorprende mucho que ni siquiera hubiera algunos de sus hombres, de los llamados “halcones,” apostados en las cercanías para avisarle de la llegada de las autoridades.

De acuerdo con el Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam,  la detención del líder criminal se realizó sin que se disparara ni un solo tiro. ¿Cómo es posible esto tratándose de un hombre que encabezaba un grupo sumamente violento? Estos dos puntos han hecho sospechar a algunos que el Chapo no fue capturado sino que el mismo se entregó. Lo importante, sin embargo es que esté en la cárcel.

También sorprendió a muchos el hecho de que la captura de El Chapo fuera dada a conocer primero por un “alto funcionario” estadunidense por conducto de la agencia Associated Press (AP), que los primeros detalles—citando fuentes oficiales—fueran reportados por medios estadunidenses, y que la primera imagen del prófugo después de su captura fuera publicada por The New York Times, horas antes de que hubiera cualquier anuncio oficial en México.

Y aunque las autoridades han presentado este hecho como un duro golpe al narcotráfico, la verdad es que el cartel de Sinaloa está tan bien organizado que difícilmente dejará de operar tras la detención del famoso capo.

Pero, ¿cómo es posible que este grupo delictivo haya conseguido tanto poder, desde que el Chapo se fugara del penal de Puente Grande en 2001? Para poder entenderlo, es necesario recordar el enorme grado de corrupción e impunidad que impera en México. No se puede entender el problema del narcotráfico en México sin la complicidad de innumerables autoridades locales y federales, de las diversas policías e inclusive algunos miembros del ejército, y desde luego sin la ayuda de los empresarios que lavan el dinero producto de sus actividades ilícitas.

Mucha gente se pregunta por qué las autoridades tardaron 13 años en capturarlo, siendo que en la voz de muchos habitantes de Sinaloa, el capo se paseaba libremente por todos lados e inclusive el obispo de Durango, Héctor González Martínez llegó a decir que “todo mundo sabe dónde vive el Chapo menos el gobierno.” Y es que a pesar de que el gobierno de los Estados Unidos ofrecía siete millones de dólares por información que llevara a su captura, nadie se animaba a denunciarlo.

Por otro lado, un día después de su captura, Phil Jordan, exdirector de inteligencia de la DEA en El Paso, Texas, dijo que le sorprendía la captura del líder del cártel de Sinaloa, ya que éste había dado dinero para la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto.  “Algo grave ha de haber ocurrido”, dijo. El gobierno mexicano desmintió su dicho, aunque en un país acostumbrado a la enorme corrupción de su gobierno, mucha gente se quedó con la duda.

Pero en fin, como haya sido, el Chapo Guzmán está en la cárcel. Pero esto no debe servir para echar las campanas al vuelo, pues con su captura no se ha terminado el problema del narcotráfico en México y seguramente la violencia seguirá por un tiempo más, para desgracia de los mexicanos.

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