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El tamaño reto de ser fiscal en Colombia



El país jurídico y político se sacudió esta semana con el fallo del Consejo de Estado que dejó sin piso la elección de la primera mujer en ocupar el segundo cargo más importante del país: el de fiscal general de la Nación.

Dos días después de conocerse la decisión, la propia Viviane Morales anunció su renuncia irrevocable rechazando así de tajo la posibilidad de ser ternada para un segundo periodo. Como su elección en suma se cayó por vicios de forma, era posible que volviera a ser incluida por el presidente Juan Manuel Santos, en el listado de candidatos a sucederla. Aunque jurídicamente algunos consideraban inviable su reelección, lo cierto es que Morales, después del que calificó como el más “año más duro,” de su vida, no va más en el ente acusador.

Por lo menos eso se desprende de su discurso de despedida en el que salieron varias cosas a flote como una defensa férrea a su marido, Carlos Alonso Lucio, un personaje con un prontuario importante (ex guerrillero del m19, mediador de procesos de paz y supuesto colaborador de paramilitares), que se convirtió en el talón de aquiles de su gestión. Un sector de la sociedad incluyendo connotadas columnistas, sugirieron que Lucio estaba influyendo en sus decisiones y por eso a ellos les dedicó unas palabras. Dijo que afrontó una “escalada de ataques perversos inhumanos de algunos periodistas y algunos medios de comunicación en el intento desesperado por provocar mi renuncia. Ni Colombia creyó en sus mentiras ni yo cedí a sus presiones.”

Más allá del machismo con el que algunos leyeron la intromisión publica en su vida privada, sus posibles conflictos de interés, su arraigado cristianismo con el que no se puede decir que legisló pero que sí sacó a flote en varias de sus intervenciones, de Morales hay algo que no se puede negar: le metió el diente a delicados procesos en el país que permitieron llevar al estrado judicial a lo mas selecto del sequito del expresidente Álvaro Uribe.

Fue esta excongresista y periodista, quien acusó al exministro de agricultura, Andrés Felipe Arias, (a quien Uribe había elegido como su sucesor nato, pero que se quemó en la consulta interna del Partido Conservador en 2010), por el caso Agro Ingreso Seguro (entrega de subsidios a ricos terratenientes del país). Fue bajo su mandato que se llevó a juicio al secretario jurídico de Presidencia, Bernardo Moreno, por su participación en el caso de las chuzadas (escuchas ilegales) contra magistrados, periodistas y opositores, caso por el que también se vinculó a la exdirectora del DAS, María del Pilar Hurtado, quien gracias a la gestión de Uribe, está asilada en Panamá.

Y fue gracias a su decisión que se abrió investigación por el caso de la presunta falsa desmovilización del frente Cacica la Gaitana de las FARC, un burdo montaje de reinserción de guerrilleros realizado con la aquiescencia del excomisionado de paz de Uribe, Luis Carlos Restrepo, quien está prófugo de la justicia. Restrepo también está buscando donde asilarse pues en su concepto, no tiene garantías jurídicas en el país y la fiscal Morales hacía parte del engranaje del actual gobierno que está “persiguiendo políticamente,” a los funcionarios del pasado, como lo ha dicho repetidas veces el mismo Uribe. Dicho sea de paso, la salida de Morales puede ser la oportunidad para que Restrepo vuelva y enfrente la justicia en la que no creía por su presencia. Una jugada política pero jurídicamente impensable. 

Como si fuera poco, gracias a que la fiscal le metió el diente al caso del ‘Carrusel de la contratación’ en Bogotá, un desangre del erario público a través de un cartel de contratistas que se quedaba con las licitaciones públicas de la ciudad a punta de prebendas y sobornos, el exalcalde de la ciudad, Samuel Moreno podría pagar una pena de prisión de 22 años.

“En un año de gestión derrotamos el mito de que la justicia es solo para los de ruana”, sostuvo la fiscal saliente en una expresión que en Colombia significa que solo son los pobres los que pagan cárcel. En su año de gestión por lo menos llevó a los estrados judiciales a aquellos que no usan ruana, sino que departen en los más selectos clubes del país con otros de sus pares, con quienes negocian como sacarle tajada a la administración pública. En un sistema penal acusatorio como el colombiano, mucho va de la fiscalía a los jueces y a las condenas , pero es cierto que la esfera de los intocables, no lo fue tanto desde que Morales llegó al ente acusador.

No es un detalle menor que el periódico The Washington Post tildara su performance como el de “una molestia para la derecha colombiana” y que se especule que tras la demanda que hizo un astuto estudiante de derecho de la desconocida Universidad Republicana, Ferleyn Espinosa, estarían fuerzas del uribismo, incómodas con sus decisiones.

Con la salida de Morales, la Fiscalía vuelve a quedar en interinidad por segunda vez, luego de que Guillermo Mendoza Diago estuviera casi 17 meses al frente de la entidad por cuenta de los desacuerdos sobre los candidatos a Fiscal tras el fin de los ocho años de mandato de Uribe. Por ahora mientras el presidente Santos vuelve a escoger la terna para que los magistrados de la Corte Suprema de Justicia elijan al reemplazo de Morales, su cargo lo asumirá el actual Vicefiscal, Wilson Alejandro Martínez. El abogado de 33 años, del ala más cercana de Morales, tiene una impresionante hoja de vida académica pero carece de mucha experiencia política para manejar tamaño cargo. 

El cargo de fiscal puede ser muy desagradecido en un país en que todo el mundo está investigado, y donde incluso las amenazas por ejercerlo pueden venir de sectores de la izquierda y la derecha por igual. No es coincidencial que una vez terminan su periodo a los fiscales se les termine ofreciendo una embajada, argumentando razones de seguridad, aunque en varias ocasiones, desde que se creó la figura en 1992, haya terminado siendo un premio injusto para quienes dejaron cerrar procesos importantes contra el paramilitarismo o el narcotráfico, por citar un ejemplo.

Lo importante es que Santos no demore la escogencia de la terna, entre quienes ya suenan reconocidos juristas como Eduardo Sierra Porto y Eduardo Cifuentes, y que en efecto el fiscal entrante asuma la lucha contra el crimen y la corrupción que se venía adelantando. Que le aplique la justicia a los que no usan ruana. Y que tenga pantalones (de mujer) para no dejar morir los procesos. Tamaño reto.

Jenny Manrique es una bloguera que contribuye a AQ Online. Es periodista colombiana y editor de Semana.com. Su cuenta de Twitter es @JennyManriqueC.

ABOUT THE AUTHOR

Jenny Manrique es una bloguera contribuidora para AQ Online. Ella es una periodista colombiana que ha escrito para medios como Semana, Votebien.com, El Espectador, Latinamerican Press y Folha de São Paulo. Actualmente trabaja como periodista freelance. Su cuenta de Twitter es: @JennyManriqueC.

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