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El Salvador: Hacia una nueva relación con México



Brasil está de moda en El Salvador y con justa razón. Su ascenso a la palestra mundial como una de las potencias económicas del futuro han convertido a este país en un cooperante apetecible para las pequeñas economías centroamericanas. El Salvador no ha sido la excepción. La euforia por cortejar a Brasil puede llegar a tener réditos, pero pretender sustituir a México con Brasil es un error. Brasil es interesante pero México es estratégico.

La crisis de la seguridad ciudadana en México obligó al presidente Felipe Calderón a enfocarse en asuntos de interés nacional. Una guerra contra las drogas sin un fin a la vista, aunado a una agenda de política exterior históricamente complicada con Estados Unidos lo distrajo de la posibilidad de incrementar su cooperación con los países como El Salvador. Colombia y Brasil han ido llenando el vacío que México dejó. El próximo cambio de gobierno en México puede representar una nueva oportunidad para los países centroamericanos, siempre y cuando se reconozca el valor estratégico de una relación bilateral o regional de mayor trascendencia. México es el país miembro del G-20 más próximo a Centroamérica,  representa la tercera fuente de inversión extranjera directa para El Salvador y el octavo lugar de destino de sus exportaciones. Ambos mercados comparten un idioma en común y las vías de interconexión marítima y terrestre ofrecen la oportunidad de incrementar el flujo comercial de manera sustancial. México es el destino de un pírrico 2 por ciento de las  exportaciones de El Salvador y 9 por ciento de sus importaciones, por lo que queda claro que hay espacio para mejorar la balanza comercial.

La segunda oportunidad para ambos países está en el tema de seguridad ciudadana. Ciertamente México y los países del triángulo norte de Centroamérica se encuentran bajo el acecho del crimen organizado y la violencia. Sin embargo, también es cierto que en una república federal como México existen múltiples modelos exitosos de prevención del crimen y atención a víctimas. La recuperación de ciudades como Tijuana, Chihuahua y hasta Ciudad Juárez pudiera estar más apegada a las realidades centroamericanas que las favelas de Rio de Janeiro. Una no excluye a la otra, pero bajo una concepción estratégica el énfasis debe estar sobre la primera. La gran incógnita actual en México es cómo abordará el tema de la seguridad ciudadana su presidente electo, Enrique Peña Nieto quien a la fecha solo ha dado declaraciones generales sobre su estrategia. Sea cual sea el rumbo que Peña Nieto concrete en su gestión, lo cierto es que su diálogo con Estados Unidos sobre temas como la venta de armas e inmigración tiene más peso si cuenta con el apoyo del bloque de países centroamericanos.

¿Qué puede hacer El Salvador para aproximarse a México? Primero, llevar a cabo un estudio analítico serio sobre los distintos escenarios de seguridad ciudadana que se pudieran dar dentro de la gestión de Peña Nieto. Este análisis también debe contemplar oportunidades específicas de cooperación bilateral en materia de seguridad, comercio, ciencia y tecnología. Adicionalmente, el gremio empresarial salvadoreño junto a las  autoridades deben aproximarse a gobernadores de estados estratégicos. Estos estados van más allá de los estados fronterizos y más próximos, e incluyen estados con sectores privados pujantes como Jalisco, Nuevo León, Coahuila y el Estado de México. México es más que Carlos Slim y sus inversiones en telecomunicaciones. El Salvador tiene una nueva oportunidad de adelantarse al resto de los países del istmo y gestionar una nueva relación política y comercial con el país que más oportunidades de intercambio comercial le ofrece. Insisto, Brasil está de moda pero México es más estratégico.

Julio Rank Wright is contributing blogger to AQ Online. He is from San Salvador, El Salvador, but temporarily lives in Washington DC.

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Julio Rank Wright is a contributing blogger to AQ Online. He is from San Salvador, El Salvador, but temporarily lives in Washington DC.

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