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Pelea protagónica en Cumbre del Grupo de Río



Más de un medio latinoamericano pagaría por las grabaciones que tienen en su poder los medios oficialistas mexicanos que presenciaron la pelea verbal entre los presidentes Álvaro Uribe y Hugo Chávez durante la Cumbre del Grupo de Río en Cancún. Los mandatarios de Colombia y Venezuela no solo fueron protagonistas de un incidente calificado como “bochornoso” por sus mismos colegas sino que, fruto de una relación de amor y odio desde que ambos están en el poder, el comercio entre estos vecinos, otrora grandes socios, se redujo en un 15 por ciento solo el año pasado.

La pelea colegial, en que Uribe le pide a Chávez que “sea varón, pues usted es valiente para hablar a distancia y cobarde para hablar de frente”, y éste le replica con un “vete al carajo”, vuelve circense el hecho de que las relaciones diplomáticas están seriamente deterioradas desde su congelamiento el año pasado, por acusaciones nada simples: Colombia dice que Venezuela alberga altos miembros de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), mientras Chávez culpa al gobierno colombiano de enviar paramilitares a su país, para matarlo. Uribe compara el “sabotaje y bloqueo económico” de Chávez al comercio colombiano, con el bloqueo económico de Estados Unidos a Cuba desde la década de los años 60. Chávez le dice a Uribe que es un lacayo del imperio.

Los airados insultos no terminaron en golpes porque según lo dijo el mismo Chávez en entrevista con CNN, “la mesa y los amigos que estaban allí, impidieron que Uribe me hubiera agredido”.

Provocaron eso sí, que se creara una comisión de países amigos, encabezada por el dominicano Leonel Fernández, para calmar las relaciones. Ambos presidentes se comprometieron a “suavizar el lenguaje” y el mismo Uribe desautorizó las declaraciones que el día anterior había dado su Ministro de Defensa, Gabriel Silva, en el sentido de que le preocupaba la conformación de milicias bolivarianas en Venezuela.

No obstante la pelea empañó otras discusiones que pretendían ser trascendentales en la cumbre: la cooperación internacional en la reconstrucción de Haití, la defensa de soberanía de Argentina sobre las Islas Malvinas y el bloqueo americano a Cuba.

Incluso logró invisibilizar una trascendental decisión tomada esta semana en la Rivera Maya: La creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, un espacio genuinamente regional donde estarán todos los países, a excepción por supuesto, de Estados Unidos y Canadá. Esto significa 550 millones de personas de 33 países, unidas en una comunidad.

En Colombia, el altercado tuvo dos lecturas: Desde el punto de vista más optimista, sirvió para impulsar la mentada comisión de amigos, para ver si por fin se descongelan las relaciones. Desde uno más moderado, se interpreto como una jugada calculada para sumar popularidades, como suele suceder en política.

“Es obvio que había un calculo allí más pensado, no en términos de construir relaciones sino de lograr aplausos internos en sus propias sociedades y lo han conseguido, no creo que hayan perdido simpatías en sus respectivos países con respecto a quienes quieren reelegirlos”, dijo el candidato presidencial colombiano del Polo Democrático, Gustavo Petro.

Cierto es que en Colombia con asuntos tan sensibles en juego, como la aprobación de un referendo para la segunda reelección de Uribe (que se conoce hoy), e incluso el debate por los decretos de emergencia social, que pretenden reformar el sistema de salud, (tema que en EU, ha signado el primer año del Presidente Barack Obama), muchas de estas declaraciones se interpretan como cortinas de humo para diludir la importancia de los grandes temas del país.

Hoy, con los ánimos calmados, Chávez invitó al diálogo. Uribe dijo que dejaría todo en manos de la comisión de amigos, y muy seguramente mientras se da la esperada reconciliación entre ambos, usarán las relaciones bilaterales para mojar prensa.

*Jenny Manrique es una bloguera que contribuye a americasquarterly.org. Es periodista Colombiana y fellow de la Fundación Internacional de Mujeres en los Medios (IWMF) y del Dart Center for Journalism & Trauma.

ABOUT THE AUTHOR

Jenny Manrique es una bloguera contribuidora para AQ Online. Ella es una periodista colombiana que ha escrito para medios como Semana, Votebien.com, El Espectador, Latinamerican Press y Folha de São Paulo. Actualmente trabaja como periodista freelance. Su cuenta de Twitter es: @JennyManriqueC.

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