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La nueva composición del Congreso argentino y sus implicaciones



El 10 de diciembre pasado asumieron los nuevos miembros del Congreso que comenzarán a sesionar este año. Hay muchos temas candentes y muchas expectativas, pero para que se cumplan, la oposición debería actuar de manera coordinada. Con la nueva composición, el oficialismo (Frente para la Victoria y aliados) se ha debilitado en la Cámara de Diputados y—si bien ha perdido fuerza—en el Senado el oficialismo está equilibrado con la oposición. Pero, como están las cosas, el gobierno aun tiene herramientas para seguir teniendo iniciativa política.

Hay muchos temas que en el 2010 ocuparán un lugar preponderante: algunos de ellos son las discusiones sobre la nueva ley de medios, los decretos de necesidad y urgencia, el campo, la transferencia de recursos a las provincias, la utilización de reservas para hacer frente a obligaciones externas y la independencia del Banco Central. Los últimos dos han tomado una dinámica dramática en los últimos días con la disputa entre Martin Redrado y el Poder Ejecutivo, desatando una verdadera telenovela con al despido del Presidente del Banco Central por medio de un decreto de la Presidenta y todos sus Ministros. Esta disputa está complicando al gobierno, dará nuevos giros y puede tener consecuencias importantes.

Volviendo al tema del nuevo Congreso. Una primera lectura rápida (y que ha sido bastante común dentro y fuera de Argentina) es anunciar el comienzo del fin para el oficialismo. Muchos analistas y columnistas han escrito sobre cómo este nuevo Congreso elegido el 28 de junio de 2009 va a cambiar absolutamente el mapa político en que el gobierno quedará muy debilitado. A mí no me parece tan sencillo, antes deben darse otras condiciones bastante complejas.

Si bien han demostrado alguna capacidad para acordar temas puntuales, como la negociación por las comisiones parlamentarias o algunas expresiones criticando el uso de reservas para pagar deuda y la expulsión de Redrado (en este último tema, hay una oportunidad grande de acción coordinada). La oposición tiene más motivos para fragmentarse que para unirse. Ahí el oficialismo encuentra una fortaleza.

Mucho gira en torno a quienes serán los candidatos a Presidente en el 2011, y eso genera dificultades para cooperar entre la oposición. Tanto en el Acuerdo Cívico y Social (Unión Cívica Radical, Coalición Cívica, y Socialismo), como en Unión-PRO y peronismo disidente, no hay consenso absoluto y existen varias divergencias internas. Eso sumado a algunas diferencias políticas e ideológicas históricas, hace complejo—aunque no imposible—crear un marco de cooperación. Hoy no veo que ese marco exista de manera sostenible.

En ese contexto, creo que el oficialismo tiene herramientas para seguir avanzando con su agenda. Si bien perdió la mayoría absoluta en ambas cámaras del Congreso, cuenta con más diputados y senadores y preside más comisiones que ninguna otra fuerza. Tiene recursos políticos y fiscales que pueden pesar muchísimo en la definición de temas críticos, un ejemplo es la influencia que puede ejercerse sobre los gobernadores. No hay duda que el oficialismo deberá dedicarle mucho más tiempo a la negociación y probablemente a dar más concesiones que hasta ahora, pero de ahí a augurar la derrota definitiva del gobierno en el Congreso hay un largo trecho.

Muchas cosas pueden pasar, y mucho imprevistos seguramente surgirán. Pero la oposición deberá dejar de lado los egos y trabajar muy duro para acordar una agenda sólida y relevante. De lo contrario, la expectativa creada será solamente una ilusión.

*Juan Cruz Díaz es un bloguero que contribuye a AmericasQuarterly.org. Vive en Buenos Aires y es editor de la revista.

ABOUT THE AUTHOR

Juan Cruz Díaz is managing director at Cefeidas Group, an international advisory firm based in Argentina.

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