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AQ Feature

10 Personas Que (Algún Día) Reconstruirán Venezuela: El Músico

Gustavo Dudamel es uno de los venezolanos más famosos en el exterior. Él y otros iconos culturales pueden ayudar a construir puentes en un Venezuela dividido.
dudamel
Hiroyuki Ito/Getty

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Este artículo fue adaptado de la edición impresa de AQ sobre Venezuela después de Maduro. | Read in English

Por años, el músico más famoso de Venezuela no quiso tener nada que ver con política. 

Incluso cuando se derrumbaron la economía y la democracia, Gustavo Dudamel permaneció en silencio y en cambio se enfocó en su liderazgo de El Sistema, el programa musical de Venezuela financiado con fondos públicos y admirado por muchos que, durante las últimas cuatro décadas, les ha enseñado a miles de jóvenes de todas las extracciones socioeconómicas cómo tocar un instrumento. En un país profundamente polarizado, el director de orquesta y violinista de 37 años prefirió usar la música como una herramienta para unir a las personas.

"El Sistema es demasiado importante como para someterlo a los debates y batallas políticas diarias", escribió Dudamel en Los Angeles Times en 2015. “Debe permanecer ajeno a las polémicas".

Su posición enfureció a los líderes de la oposición, quienes argumentaban que Dudamel, el director musical tanto de la Filarmónica de Los Ángeles, como de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela, tenía una plataforma (y una obligación) única para llamar la atención hacia el sufrimiento del país.

Dos años después, una bala lo hizo cambiar de opinión.

Cuando se desataron protestas contra el gobierno a lo largo del país a mediados de 2017, varios jóvenes músicos, incluyendo miembros de El Sistema, tomaron las calles para tocar sus instrumentos en señal de resistencia. Las imágenes de los adolescentes tocando sus violines entre nubes de gases lacrimógenos y rodeados de policías antidisturbios le dieron la vuelta al mundo. Luego, en junio, las fuerzas de seguridad le dispararon y mataron un violista de 18 años de El Sistema llamado Armando Cañizales.

En respuesta, Dudamel escribió un editorial lleno de rabia para el New York Times condenando la violencia y opinando que la asamblea constituyente planeada por el gobierno era inconstitucional. Crear un organismo que pudiera reescribir la constitución y usurpar la soberanía de la Asamblea Nacional democráticamente elegida sólo dividiría el país más, según escribió Dudamel. "No quiero tomar partido", dijo. "Estoy dispuesto a tomar una posición".

El incidente ilustró cómo Venezuela se ha deteriorado hasta el punto que quizás ya nadie puede mantenerse ajeno a las polémicas. Pero también demostró el tipo de liderazgo que los íconos culturales pueden proveer en tiempos de crisis nacional. Puede que Dudamel nunca se lance a unas elecciones, o presente un plan de políticas públicas de 10 puntos. Pero los países que exitosamente logran pasar de un gobierno autoritario a una democracia eventualmente pasan por una forma de rendición de cuentas nacional con sus profundas divisiones internas, y es ahí donde Dudamel podría ser clave.

A principios de la década de 1990 en Suráfrica, por ejemplo, músicos como Miriam Makeba y Hugh Masekela eran conocidos por su activismo en contra del Apartheid, pero también desempeñaron papeles cruciales después del Apartheid al ayudar a curar a una nación dividida. "Los músicos tienen la habilidad de crear esperanza", dijo Stacey Vorster, una historiadora del arte de la Universidad de Witwatersrand en Johannesburgo.

En efecto, incluso en su editorial crítico, Dudamel buscó evocar matices y describir el tipo de país que un joven padre como él quisiera dejarles a sus hijos. "Esta confrontación y polarización extrema es un obstáculo para poder entendernos y tener una coexistencia democrática y pacífica y no puede continuar", escribió Dudamel.

Otros venezolanos destacados, como la pianista Gabriela Montero, el actor Édgar Ramírez y el beisbolista José Altuve, podrían ponerse la capa de la reconciliación nacional. Sin embargo, estas figuras han sido muy críticas del gobierno, como Montero y Ramírez, o han permanecido relativamente en silencio, como Altuve. Alguien como Dudamel, que puede hablarles a los miembros de la oposición más radicales sin alienar a los chavistas, puede ser la persona más efectiva tendiendo puentes.

A través de un delegado, Dudamel rechazó hablar con AQ sobre si planea seguir pronunciándose con firmeza. Pero el presidente Nicolás Maduro sin duda parece estar al tanto de su importancia y parece estar determinado a convencerlo de que no intervenga más. Tras su columna, el gobierno canceló las giras de Dudamel programadas en Estados Unidos y Asia. "Bienvenido a la política, Dudamel", se burló Maduro en un discurso televisado.

Hay mucho trabajo por hacer para restaurar lo que ha perdido Venezuela, pero Dudamel y sus jóvenes músicos parecen estar a la altura de la tarea. El lema de El Sistema, después de todo, es "Tocar y luchar".

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Brendan O’Boyle es un editor de AQ

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