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"Eres muy bonita, pero..." Mi experiencia como mujer emprendedora en México

Lograr que startups tecnológicas arranquen es difícil. Este testimonio muestra por qué es aún más difícil para mujeres latinoamericanas.
Claudia_de_heredia
CC-0 Public Domain

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“Eres muy linda y pareces muy inteligente, pero quiero hablar con el hombre que toma las decisiones”.

A pesar de explicar que yo era la mujer a cargo de tomar estas decisiones, como cofundadora y directora de crecimiento de Kichink, una plataforma de comercio electrónico basada en Ciudad de México, este hombre mayor decidió hablar únicamente con un empleado hombre que estaba asistiendo a la reunión conmigo.

Tristemente, como una mujer emprendedora de tecnología en México, me he acostumbrado a este tipo de comentarios sexitas. Pero no son sólo comentarios. Las mujeres emprendedoras en toda América Latina se enfrentan a varias maneras de discriminación de género debido a una cultura persistente de machismo y a otras barreras. Sin embargo, hay muchas cosas que los gobiernos y el sector privado pueden hacer para ayudar a cerrar la brecha de género y hacer que la inversión y la financiación sean más accesibles para todos.

Encuentro dificultades al tener que probarle a todo el mundo, desde inversionistas hasta funcionarios gubernamentales, que no soy soólo una linda cara para mirar. Es frustrante tener que convencerlos de que yo también soy una parte esencial de mi compañía y no soólo la esposa del cofundador. Para hacerlo, tengo que trabajar mucho más para mostrarles a los inversionistas que puedo hacer que la compañía sea exitosa a pesar de mi edad (34) o del hecho de que tengo tres niños pequeños.

Como madre, sé de primera mano lo difícil que es equilibrar el trabajo y la vida del hogar, especialmente con un recién nacido. Según reportes, las mujeres mexicanas pasan cuatro horas más que los hombres cada día haciendo trabajo no pago, como manteniendo la casa o cuidando a los niños. Para una emprendedora, tener una familia o un permiso de maternidad es usualmente un lujo. Según un estudio de 2014 hecho por el Fondo Multilateral de Inversiones (MIF) y Ernst & Young (EY), 78 por ciento de las emprendedoras de crecimiento rápido de América Latina son madres, así que las compañías deberían establecer políticas que funcionen tanto para madres como para padres, y que creen un ambiente de trabajo más inclusivo y flexible. Esto es algo que hemos intentado incorporar en nuestro propio negocio, con un permiso de maternidad pago de tres meses, después del cual una madre gradualmente vuelve a la oficina durante el curso de seis meses.

Aún así, mantener el equilibrio es un reto constante. La gente que no me conoce podría pensar que mi rutina es algo así: levantarme a las 6 cada mañana, practicar yoga, meditar y luego comenzar a trabajar. Pero mi vida no tiene nada de rutinaria. Cada día es diferente y frenético. Me gusta llamarlo caos armonioso.

El sector de tecnología en México sigue siendo un espacio muy orientado a lo masculino. Las mujeres son menos del 30 por ciento de todos los estudiantes de pregrado que cursan programas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (o STEM, como se conoce el conjunto de estos campos en inglés), según datos recopilados por EY. Y esta división de género es común en toda la región. Sólo el 6 por ciento de las mujeres en América Latina están buscando una trayectoria profesional en campos STEM, comparado con el 40 por ciento de los hombres, según contó en una entrevista Susana García-Robles, la líder del equipo de fondos de capital de riesgo de MIF.

Después de siete años de ser la única mujer en la sala en reuniones con capitalistas de riesgo y altos ejecutivos, he aprendido a transformar lo que podría ser visto como una desventaja en una oportunidad. Al hablar y hacerme sentir a pesar de ser la única mujer en la mesa, trato de cambiar las mentalidades estereotípicas sobre género a la vez que abogo por mi compañía.

Fundé Kichink junto con mi esposo en 2012 para crear una plataforma para que varios negocios pudieran vender sus productos globalmente, sin intermediarios y sin fronteras. Motivados por nuestra pasión por tener un impacto positivo en los propietarios de pequeños negocios y por desarrollar el mercado de comercio en línea mexicano, ahora servimos a más de 50 mil empresas pequeñas y medianas a lo largo de la región.

Ya en nuestro quinto año, estamos trabajando para escalar la compañía a través de una mayor inversión. El acceso a financiación formal para una startup sigue siendo uno de los principales obstáculos para las mujeres en toda América Latina. Por esto, muchas mujeres usan ahorros (54 por ciento), o a familiares y a amigos (16 por ciento) para obtener préstamos, mientras que solo el 15 por ciento recurre a bancos privados y apenas el 5 por ciento accede a capital de riesgo a o financiación de inversionistas ángeles, según el estudio de MIF-EY. Aunque México sí tiene una industria incipiente de capital de riesgo, según García-Robles, no puede financiar toda la demanda.

Mucho más se puede lograr a través de programas de apoyo del gobierno. Aunque el ecosistema de emprendimiento del país todavía está verde y subdesarrollado, Startup México y otras incubadoras ya han comenzado a hacer incursiones. Se espera que el gobierno mexicano gaste cerca 600 millones de dólares para financiar actividades de emprendimiento hasta 2018, tras la creación de INADEM (el Instituto Nacional del Emprendedor) en 2013. También se ha visto una explosión en las empresas de capital de riesgo: de dos fondos en 2008 se pasó a 14 en 2012. Las políticas públicas como las exenciones de impuestos para emprendedores incipientes también ayudarían tanto a mujeres como a hombres.

Adicionalmente, debería haber un énfasis más pronunciado en apoyar a niñas en la educación STEM para cerrar la brecha de género en la industria tecnológica en México y en toda América Latina. Aceleradores regionales como NXTP Labs, un fondo de financiación inicial para compañías tecnológicas en América Latina, así como iniciativas como WeXchange.co, que conectan a emprendedoras de crecimiento rápido con inversionistas y mentores, también ayudarán a inspirar a las mujeres a convertirse en STEMprendedoras, dice García-Robles.

Teniendo en cuenta el bajo número de mujeres que hay en el sector de tecnología en México, hemos tenido grandes progresos. Muchas de nosotras nos hemos reunido a discutir más soluciones al problema de género. Pero primero lo primero: todas nos estamos concentrando en asegurarnos de que nuestros negocios prosperen. Y con suerte seguiremos derrumbando barreras de género en el camino.

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de Heredia es una emprendedora de tecnología en México y una de las fundadoras de Kichink.

Alana Tummino y Sarah Bons contribuyeron a este reportaje.

Any opinions expressed in this piece do not necessarily reflect those of Americas Quarterly or its publishers.