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Los Generales y la Seguridad Pública en Centroamérica

 

Por primera vez en 26 años de incipiente democracia, llega un militar a la presidencia de Guatemala. La oferta política del General Otto Pérez Molina se enfocó en una mano dura hacia la delincuencia y narcotráfico. Curiosamente los estratos sociales y étnicos que sufrieron la mayor cantidad de abusos de derechos humanos durante el conflicto armado por parte del Ejército se decantaron por el General.

El mismo día el General Omar Halleslevens fue electo vice-presidente de la Republica de Nicaragua como compañero de fórmula del Presidente Daniel Ortega. Halleslevens habría sido instrumental en modernizar y profesionalizar las Fuerzas Armadas de Nicaragua después del conflicto armado.

Apenas unas semanas antes de que ambos militares en retiro fueran electos el General Romeo Vásquez Velásquez, ex jefe castrense de Honduras durante la crisis política del vecino país en el 2009, se menciona como candidato a la presidencia hondureña. De lograr llegar a la silla presidencial sería el primer militar en hacerlo desde 1982.

¿Qué valoración se debe hacer a lo que pareciera una tendencia en la región? Está claro que hay algunas diferencias obvias entre los tres casos. Por ejemplo, en Guatemala Pérez Molina fue electo bajo un proceso de elecciones libres, justas y democráticas mientras que en Nicaragua el proceso electoral estuvo plagado de irregularidades, ilegalidades e incoherencias. Y en el tercero de los casos Vásquez Velásquez aun ni siquiera entra en la contienda electoral formalmente.

¿Debemos interpretar estos hechos como  un síntoma o es una consecuencia de la situación de inseguridad en la región? 

El último de los generales que asume una posición importante en la región es el General David Munguía Payes, juramentado como Ministro de Seguridad y Justicia de El Salvador. La unción de Munguía Payes lo convierte en el primer militar al frente de la seguridad pública después de la firma de los Acuerdos de Paz de 1992.

No faltaron críticas y rechazo hacia el nombramiento, principalmente desde las filas del FMLN: el mismo partido de gobierno. Las preguntas que el FMLN se hizo son importantes pero probablemente rindan mas fruto en el contexto de un dialogo nacional sobre el tema de seguridad donde participen las fuerzas políticas, empresa privada, movimientos sociales, sociedad civil, medios de comunicación e iglesias. Mientras tanto la realidad es que el nombramiento ya se dio y las expresiones de apoyo han sido contundentes del sector privado, la oposición política y de religiosos. El General Munguía Payes tuvo más escrutinio público en dos semanas de las que probablemente cualquier funcionario de este gobierno tuvo en varios meses.

Al parecer esta presión está dando pie a que se cometa el segundo gran error histórico en el tema de seguridad pública. El primero fue el de haber permitido que se politizara la seguridad publica en lugar de convertir sus planes en tema de agenda nacional. El segundo error que parece estar ocurriendo con el concurso de las fuerzas políticas y productivas del país es descargar el problema en una sola persona: el Ministro de Seguridad y Justicia de turno que en este caso es Munguía Payes. No existen “superministros” ni  magos cuando de seguridad pública se trata.

Todos los casos de éxito en el mundo combinaron políticas y planes concretos con liderazgo decidido y una decidida participación ciudadana. Por lo pronto, la situación de inseguridad regional parece estar alimentando la tendencia de un nuevo rol, más protagónico, de los militares en los gobiernos democráticos de la región.

*Julio Rank Wright es un bloguero que contribuye a AQ Online. Él es de San Salvador, El Salvador, pero vive temporalmente en Washington DC.

 

Tags: Central America, Guatemala, Otto Perez Molina


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