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La Urbanización de El Salvador

Dentro de 25 años El Salvador tiene una alta probabilidad de convertirse en el centro urbano más grande e importante desde la Ciudad de México hasta Bogotá.  Es más, El Salvador está encaminado a convertirse en un país casi exclusivamente urbano. Este posible escenario debe preocupar a estadistas, sociedad civil, gremiales empresariales, ambientalistas y académicos. Es preciso que se inicien deliberaciones serias acompañadas de políticas públicas ininterrumpidas por vaivenes políticos sobre asuntos tan críticos y elementales como: ¿qué agua vamos a beber? ¿Qué y de qué vamos a comer? ¿Cómo nos vamos a movilizar dentro del sistema de ciudades? ¿Cómo nos vamos a entender, comunicar y gobernar? ¿Cómo nos vamos a relacionar con el mundo y con nuestros vecinos?

En Latinoamérica pensar en proyecciones de políticas p

úblicas a 20 años plazo sucede raramente. La cultura política de deliberar en torno a ciclos electorales sumado a un estilo latino de ponderar el ahora más que el mañana debido a las altas presiones e incertidumbres sociales y económicas nos impiden construir escenarios más allá del quinquenio. Los países que han logrado aplicar mecanismos de planificación sustentados en criterios y valores comunes generalmente han sobresalido, el caso de políticas macroeconómicas y fiscales de Chile se nos viene a la mente.

El Salvador no es la excepción. Salvo el esfuerzo de Plan de Nación y la Comisión Nacional de Desarrollo, ahora desmantelada sin razón, no encontramos con mecanismos institucionalizados dedicados exclusivamente a pensar en el futuro del país y los potenciales problemas y oportunidades que se nos avecinan. Lejos de ver esta realidad como una queja más en el legajo de llantos y lamentos debemos de verlo como una necesidad urgente.

El marco de estas interrogantes debe ver mas allá de lo coyuntural, debe ver tendencias mundiales, construir escenarios regionales y preparar soluciones nacionales basadas en consenso y una institucionalidad democrática solida.  El clivaje entre izquierdas y derechas cada vez se irá cerrando en la medida en que la problemática de la población gire en torno a necesidades elementales. La cimentación de un sistema democrático se convertirá en pilar esencial del éxito nacional ya que con el pasar de lo años las presiones de una juventud informada por la era digital exigirán toma de decisiones oportunas y eficaces. El político que no logre entenderlo es porque no quiere o simplemente no puede.

La primera decisión estratégica debe ser la conformación de una mesa de trabajo de alto nivel donde se delibere sobre estos posibles escenarios. No me refiero a una comisión más dentro de la burocracia estatal sino un grupo despojado de criterios partidarios que simplemente se dedique a pensar en: lo que pudiera ser de nosotros, lo que queremos que sea de nosotros, cómo nos preparamos y finalmente cómo llegamos a lo que queremos ser, no en cinco años sino en veinte o veinticinco.

Partamos del hecho que El Salvador debe dejar de ser foco de atención por sus inequidades, amenazas a la democracia y altos niveles delincuenciales y pasar a ser foco de pensamiento estratégico, estabilidad y productividad.

*Julio Rank Wright es un bloguero que contribuye a americasquarterly.org. Es de San Salvador, El Salvador, pero está viviendo en Washington DC ahora.

Tags: El Salvador


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